Me volvería loca intentando encontrarle solución a mis problemas emocionales, por eso no busco motivos para hacerlo. De nuevo, os hablo desde el mismo ordenador pero con diferente localización, el mundo seguirá dando vueltas a tiempo irracional y yo, no paro quieta queriendo imitar su ritmo. Idas y venidas, todos las tenemos, pero igual no tan repentinas, igual no tan drásticas.
Es curioso el funcionamiento de la gente, el cual al fin y al cabo lo comparo siempre con las náuseas y el vómito. Explicándome: cuando se revuelve el estómago y sube la bilis amargando tu faringe, dejándote un mal sabor de boca para luego expulsar toda la mierda que te molestaba ahí dentro, como una presión fuerte que al rechazar, el cuerpo se siente aliviado, simétrico a su comportamiento. 
Al parecer nos vemos, nos conocemos hablamos y el futuro obliga a que nos olvidemos entre nosotros. La distancia, en cambio crea lazos artificiales e informáticos entre semejantes. Por un instante creí tener la impresión de que me dolía, que algo se retorcía dentro, pero no, fue sólo un susto. Nunca se me olvidó no echarte de menos.

Ou, 21 de feb. (hoy tampoco es día de los enamorados)