Por qué te echo de menos y en realidad nunca nos vimos en serio. Sigo maldiciendo el día, las estrellas (que me bebí) y el coche, ¡qué incomodidad! Como nos gusta jugar y a ti que bien se te está dando. lo digo con ánimo sin ofenderme a mi misma, que me encuentro en cueros. Digo envuelta en cuero, así como en fin de año, con la cara de idiota que se me quedó al verte marchar con el pivonazo de la espalda abierta, no me dolió y puedo llegar a apostar que no sabía follar.
Me miro y te veo, el retrovisor lo espió todo y mis ganas ya no son las que eran. Lo digo por que me confundo malamente con mis intenciones que nunca fueron más que te dieras cuenta de que puedo con todo. Mírame pijo de verde, pero mírate tu que acabaste con una punkarra, y cuánto te gustó, cuánto me embaucó.