- Me encontraba a su lado sin sentir. Se me da tan mal expresar emociones, o simplemente tenerlas. Para mi es follar, mezclar fluidos y culminarlo con unas caladas compartiendo el mismo cigarro. La respiración agitada combinando el sudor de mi pecho delataban que había sido un buen polvo, ¡que cerdo, cuánta hipocresía!- pensaba una y otra vez para mis adentros. Fuiste mi refugio de tres días, mi calidad de vida integrada en la parte trasera de un coche, sin compartir cama, sin decir palabras más que nada. Nos dimos cuenta de lo semejantes que éramos y no nos costó vernos desnudos el uno al otro. El pudor es el peor de los enemigos y tú el peor de los míos.
Falta de tacto, ternura, posicionándote mientras repetías que tan sólo fue sexo, tenías razón. No voy a cruzar la línea que impusiste, los trazos que marcaste por mi cuerpo. Me hiciste sentir tan viva, y por eso te agradezco, ya que con eso me doy por servida.