Ayer estaba en tu coche y hoy aquí,
y digo en la parte trasera, dónde me gusta fingir. 
Correrme joder, sin prisa, con pausa y hachís. 
No importa, que tengo un problema, lo admito,
renaciendo cuando bebo, y follando mientras grito.
Confundo nombres pero no polvos,
vomito y vuelvo a ser yo.
Lo peor es que todo es un muro cíclico,
entre cubatas, falsas sonrisas mezcladas con inocentes guarradas.
Dicen la hipocresía está al orden día
cuando paseando con tus hijas me miras, 
recordando el sudor sobre el cuero, en cueros,
desgastando los que nos queda de cuerpo.
Saliva, que la tuya sabe a nada 
y mi lengua se desliza para hacerte otra mamada.
Pido perdón, crecí buscando ninfómana en el diccionario,
subiendo a escenarios, para contárte
que es menos puta la que no corre,
con el orgullo por delante,
sin rendir cuentas a nadie.