Júrame que detrás de toda esta gente se esconde tu deseo. Esas ganas inmensas de arrancarme la ropa a mordiscos o ser irónico defendiendo tu postura pija frente a una punki de ''mierda''.
Por favor, mírame a la cara y dime que no, por que al contrario que tu, yo soy incapaz, cojo y me voy. Subo al coche contigo borracha o no, pero siempre decisa, y lo que pasa es que puede que mezcle demasiado y acabe follando sin enterarme en un camión de marca volvo con literas. Que polvo tan poco aprovechado que aún me sigo maldiciendo a mi misma.
Y cuando acabas me susurras que soy tu preferida, quizás como se lo dices a otras que no son tu mujer, me debilito y te beso el cuello. No puedes evitar esa sonrisa de medio lado apartándome y asegurando con descaro ''eres así de dura?''.
Y llego a casa y me pongo a pensar, por que claro, evidentemente las borracheras bajan, acaban después de la resaca y nunca se sabe si haces bien o mal, pero yo con la cabeza bien alta que nunca me arrepiento, al fin y al cabo ese viene siendo el problema. Que no me importa un anillo ni dos hijas, incluso que seas un prepotente diciéndome lo que te viene en gana para hacerme sentir mal.
No tengo la culpa, por eso te pedía que me juraras que no fui sólo un polvo, por que sin decírtelo te esconderás entre mis preferidos cuando me repetías una y otra vez:
- que haces tu aquí conmigo?
- eso lo debería de preguntar yo, no?
- que haces con un tipo de cuarenta años, estás muy cachonda?
- ... que haces tú conmigo si hace un momento era la punki de mierda.
- ponte un vestido y te invito a cenar.
- tengo vestidos.
- vas aparentando ser una rebelde con vestidos en el armario.
Y vuelves a repetir inconscientemente:
- qué haces aquí conmigo? - me besas de nuevo, el polvo es cíclico, por que me muerdes el piercing y soy tuya de nuevo, una y otra vez.
Voy a dejar el tema por hoy, ya tengo las bragas mojadas tan sólo con recordarlo.