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El primero pero no el último con el mismo. Mezclamos ganas, pero también lágrimas y tristeza tropezando una y otra vez con nuestros sentimientos, que al no ser mutuos marcaban recelo.
Creo recordar que fueron tres o quizá cuatro, las noches dan para mucho, pero más motivadas son las mañanas. Y me acuerdo de su cuerpo, de su tacto y de su espalda, que pocas veces me pasa. Nuestro sudor y su forma de ver las cosas. '¿Qué pasa cuando se juntan el fuego y las llamas?'- decía el sin ironía alguna.
Después de salir de aquel cascarón en el que me sentía encarcelada le encontré a el. Pura energía, vitalidad, pasión y un control sobre sus movimientos, ¡aún no logro comprender como cabía tanto en aquel hombre de poca estatura!.
Fui un tanto imbécil al mismo tiempo, en aquella época me sentía débil y no sabía lo que era separar una relación sexual de una amorosa, y me enganché en un día, pero no tardé dos en adivinar como se sucedía el juego. este que continúo en camas ajenas, repitiendo o probando cosas nuevas.
Quiero decir, que desde ese mismo instante supe que el sexo estaba echo para mi y debía de compartirlo. La gente se desmelena con el sexo, se lo pasa bien, no piensa, se despreocupa, una forma de desconectarse.
Y digo el primero pero no el último por que de algún modo era su calentón. Sabía que podría coger el teléfono en cualquier momento, llamarme y tenerme en su puerta si no en 5 minutos una hora, lo que le costaba llegar al tren, por que su portal ya lo tenía en el punto de mira.
No voy a citar nombres, no estaría bien, cada uno guarda sus secretos e internet guarda los de todos, por lo tanto no me hace sentir peor persona escribiéndoos lo que deberíais de repetir una y otra vez todos los días para ser más humanos, para conoceros y no censuraros.