Acabo de despertar con una resaca bien gorda, tengo las sábanas pegadas al cuerpo, quizás son los restos de licor café que bebí ayer o el sudor del sexo que practicamos a noche. Quiero pensar que todos nuestros días juntos sean así.
Quise encender un porro para calmar la ansiedad que siempre me provoca al día siguiente la borrachera, pero no pude fumarlo. No puedo fumarlo, cuando di la primera calada mi garganta ardió y mis pulmones estaban sofocados.
Continúo la endiablada carrera que mantenemos para ganar el premio al más desastre. Ambos somos iguales, si tu vas de 'm' yo ya me descalzo para sentir el frío del asfalto. Mis ojos pintados de negro siempre van emborronados después del segundo cubata, mi cara se descoloca y tu bailas con una silla en una pista vacía.
Hoy me levanté así, dándole vueltas a todo y no queriendo pensar en el futuro siendo inebitable, que ocho horas tan insoportables me van esperar encerrada en estas cuatro paredes esperándole.
Acabo de despertar ... y todo se mueve en forma de espiral.