Todos, en algún momento de nuestra vida, nos damos cuenta de que estamos cruzando un largo camino. Un camino que se hace más y más grande con el paso de los años. Yo lo supe desde hace mucho tiempo. Estaba en la línea continua del tiempo. Mi camino era recto. Por eso comencé a vivirlo. Vivr cada centímetro de cada paso. Comencé a pisar charcos, a levantarme si tropezaba, a correr cuando me apetecía, y mi camino dejó de ser, la línea recta de mi vida.