Por mucho que  te empeñes, siempre tendrás a alguien junto con quien llorar. En el mundo nadie se encuentra sólo. Solo te aferras a la idea de la soledad. Pero luego está ahí, normalmente, un hermano. El que te arropaba cuando tenías frío. El que jugaba contigo y el te dejaba dormir en su cama si tenías miedo. El que te cogía si te caías o el que lloraba si tu lo hacías. Por eso, os debeis la vida mutuamente. El siempre estará ahí para tí, tu como deber de hermano, siempre estarás ahí para el.