- Ahí estaba el, dándolo todo. Como siempre. Tenía medio mundo a sus pies en el 56. Unos años más tarde tendría el mundo entero queriendo verle, tocarle, escucharle. Pasó de niño pobre de misisipi, a leyenda del rock&roll, más tarde un dios, o para algunos, una religión, una manera de vivir.